MARLA FREIRE SMITH

Artista Visual e Investigadora en Arte Contemporáneo

Déjà Vu – 2008

Deja Vù corresponde a una intervención espacial, donde distintos elementos alusivos al erotismo femenino se conjugan para crear una situación de interrelación con el espectador, tensionados por cómo ha sido contada la historia universal.

Esta propuesta nace de la necesidad de poner de manifiesto que la historia ha sido contada y escrita desde un lenguaje que olvida desde sus inicios hacer partícipe en la elaboración de los símbolos, a las mujeres, comenzando de esta forma a escribirse sobre los cuerpos la idea de lo femenino y lo masculino (según sexo) elaborándose simultáneamente una ritualidad sacrificial que separa naturaleza de cultura.

El principal fundamento que mueve a la realización de esta obra se basa en la asociación judeo-cristiana, principalmente en el mito bíblico de Adán y Eva, al reconocerla como la segunda mujer y rescatando a la casi desconocida Lilith, la primera mujer de Adán y creada en rigor bajo el mismo estatus ontológico que él, con la cual se origina el primer conflicto en la historia en torno a la relación de poder. Es importante recordar aquí los innumerables mitos que existen alrededor del cuerpo femenino para explicarnos el castigo que se ha impuesto a la mujer por causa de alguna conducta considerada inapropiada por nuestros primeros padres, ejemplo de ello son los Cubeo-Tukanos de Colombia, el pueblo Tukano de Yuruparí, los Munduruku de Brazil, de Tierra del Fuego, los Fueguinos Yamana, los Yagan y los Selk`nam. Recordándonos nuevamente el mito Bíblico de Adán y Eva: ¿no fue acaso por la desobediencia e inquietud femenina de querer tener acceso al conocimiento que la humanidad entera fue castigada? Si nos detenemos, nos damos cuenta que precisamente esa “desobediencia” tiene que ver con querer acceder al sentido (el árbol prohibido es también el árbol del conocimiento) y con esto, entendemos que además se “castiga” a las mujeres por querer participar en la elaboración de símbolos, en el lenguaje mismo, en escribir la historia.

Visualmente “Deja Vû ” corresponde a una intervención espacial que presenta distintos elementos, entre los cuales se encuentran 30 zapatos rojos de tacón (fabricados completamente en papel maché) que se encuentran adosados a los muros simulando que “se camina por ellos” ante lo que se muestra como una trayectoria y haciendo con este hecho una clara alusión al trayecto que hemos seguido las mujeres a lo largo de la historia (graficado en este desafío a la gravedad). Compartiendo el muro como escenario, es que también se disponen algunas hebras de cabellos humanos y algunos alfileres de colores. En este escenario es que también se encontraría un vestido tejido completamente con cabellos humanos, haciendo hincapié en la filiación y la magia heredada en Latinoamérica, y por este hecho, poniendo de manifiesto también la historia de la que estamos hechas. En algunos rincones del lugar se ubicarían algunas manzanas rojas clavadas con alfileres de colores, haciendo alusión a la manzana de aquel árbol bíblico que simbolizaba el conocimiento (está la fruta, pero no el árbol, simulando una suerte de presencia que se impone justamente por la ausencia del mismo).